Lupita Pérez Arias

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“Un Don Encantador
Una Melodiosa Voz
Que le dé envidia al Ruiseñor
Su vida entera será una canción”

 

Estas líneas podrían resumir toda la vida de Lupita Pérez Arias.

Y es que aunque lo que le dio más fama fue el del doblaje de “La Bella Durmiente” y “Blancanieves”, (Aurora y Blancanieves cantando), su vida estuvo siempre entregada al mundo de la ópera, renunciando incluso a casarse para poder dedicarse de pleno a lo que más feliz le hacía.

 

Lupita Pérez Arias falleció el 17 de febrero de 2005,
dos años después de esta entrevista. Descanse en paz.

Una vida dedicada a la música

Miguel Navarro, agosto de 2003

Ya había tenido el gusto de hablar con la Maestra Lupita Pérez Arias en alguna ocasión, pero decidí visitarla en su casa porque al llamarla hace pocos días para saludar me dijo: “estoy un poco mal, tuve un conato de embolia”.

Al llegar a su domicilio, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, estaba comiendo. Es una dama sumamente amable y atenta. Me pidió que si podía llevarle un poco de pan español que se le había antojado. Fui por él y al regresar la maestra se encontraba en su estudio. Me abrió su ayudante, Lupe, quien me pidió que la esperara un momento. La Maestra Pérez Arias estaba acompañada por una de sus alumnas. Su estudio está dividido de la sala por una mampara, así que mientras estaba del otro lado podía escuchar que decía: “ponme un poco de rubor, y píntame la boca, quiero que Miguel me vea muy guapa”.

Cuando estuvo lista pude pasar a su estudio. Es una estancia enorme, donde hay un gran ventanal por el cual entra mucha luz; hay plantas, canarios y un gorrión, dando la sensación de estar en una terraza. En las paredes hay carteles, fotos y muchos otros recuerdos, y en un rincón había un piano muy antiguo. La maestra me esperaba sentada en un sillón tipo “reposet”, y comenzamos entonces una amena y agradable charla.

El nacimiento de una hermosa voz

– Yo era soprano ligera. Nací en la ciudad de Guanajuato un 19 de agosto de 1921. Desde muy niña llegué a la Ciudad de México, vinimos con mis padres y mis dos hermanas, tendría yo unos 12 años. Aquí terminé la primaria, ¡imagínate iba de calcetas! Vivíamos en una callecita por Tacubaya. A mi padre siempre le gustó la voz femenina. Él tocaba la mandolina, y quería que mis hermanas y yo estudiáramos una carrera afín. A mí me gustaba mucho cantar, así que no tuve problema. A los 14 años intenté entrar al conservatorio, pero al ser muy chica no me aceptaron. Para ese entonces ya nos habíamos cambiado a la calle de Artículo 123, donde teníamos un negocio de comida rápida en el que vendíamos comida a las oficinas cercanas. En ese lapso ayudaba en el negocio familiar, hasta que cumplí 17 años que fue cuando me aceptaron.

En el conservatorio no tenía amigas, mis únicas amigas eran mis hermanas. Me dediqué por completo a estudiar y obtenía las mejores calificaciones, pues mi padre era muy estricto. En una ocasión llegué a la casa acompañada por un compañerito del conservatorio. ¡Hubieras visto cómo se puso mi padre! Me regañó, me metió a la casa y me esculcó la bolsa. Yo sólo le decía: “¡pero no hice nada malo!”. En esa ocasión me hizo sentir muy mal, pero bueno, continué estudiando. En esa época era muy difícil, pues no existían las copiadoras como ahora, en ese entonces era copiar todo a mano. Había personas que se encargaban de eso, pero nosotros no teníamos el dinero para pagarles, así que teníamos que hacer todo el trabajo solitas. Estudié 9 años en el Conservatorio, la carrera era de 10, pero gracias a mi constancia terminé un año antes. Me gradué en 1948.

Inicios profesionales

– Recuerdo mi primera presentación, fue en la ciudad de Torreón Coahuila. En esa ciudad me ocurrió algo muy curioso. Estaba yo cantando y no sé qué fue lo que ocurriría en la calle que todo mundo se levantó de sus asientos y fue a ver lo que pasaba ¡a mitad de la función! Me dio mucho coraje porque se me hizo una falta de respeto.

Cuando terminé el conservatorio me ofrecieron una beca para irme a estudiar a Europa y la acepté. Primero llegué a España y después a Paris. En esta ciudad fue un poco difícil, pero pude entrar gracias que iba bien recomendada. Llevaba una carta del Meastro David Silva y del Maestro Carlos Chávez, quienes fueron mis maestros. La de él fue la que me hicieron válida en Paris.

Una vida entregada por completo a la música

El Trío Arco Iris:  Enriqueta Martínez, Lupita y Lupe Luna

El Trío Arco Iris:
Enriqueta Martínez, Lupita y Lupe Luna

– Hice mucha ópera, pero también durante una época canté en radio, en la XEQ y en la XEW. Tenía un trío que éramos el “Trío Arco iris”. Estaba formado por Enriqueta Martínez, Lupe Luna y yo. También estuve en una gira con el “Ballet Folklórico de Amalia Hernández”.

Recorrimos parte de Sudamérica y fue muy curioso, pues estaba yo trabajando en Bellas Artes y Amalia me llamó para hacerme la invitación. Al principio me había negado pues estaba trabajando con Luis Sandi y no podía quedarle mal. Amalia me dijo : “¿Si te consigo los permisos, vas?”. Yo le dije que sí , pues bien, a los 3 días me volvió a llamar y diciendo “ya tienes permiso”, no me quedó de otra más que aceptar.

En Bellas Artes me hicieron mala política, me retiraron obligatoriamente. Era un grupo llamado UNAME, y para ese entonces yo estaba muy apegada al Maestro Eduardo Hernández Moncada quien me apoyó bastante durante este tiempo difícil, pues muchos de los involucrados eran personas que yo consideraba mis amigos. Pero el Maestro Moncada me dijo: “Lupita, yo creo en ti y tienes que regresar a los escenarios”. Regresé, me dediqué un poco a otras cosa, hice giras por otros lugares…

Sus trabajos en “La Bella Durmiente” y “Blancanieves”

- El maestro Moncada fue quien me llevó con Edmundo Santos para hacer “La Bella Durmiente” en 1959. Tiempo después, en 1964, me volvieron a llamar para “Blancanieves”. Fueron trabajos difíciles, pues yo no había hecho doblaje antes, y nunca me imaginé que esos trabajos fueran los que me dieran tanto a conocer, ya que toda mi vida la dediqué por completo a la música. Por eso fue que no me casé, pero no creas que no tuve mis pretendientes…

En una ocasión unos de mis amores llegó y me dijo “mira, estas son las llaves de un departamento para que podamos vernos” En ese momento me sentí muy ofendida y terminé con él, ¿¡qué tipo de mujer creía que era!?…” y de una forma muy pícara e irónica continúa-…” digo, ahora pienso que quizá hubiera aceptado si me lo hubiera pedido de otra manera, ja, ja, ja, ja…

Yo le cantaba antes que al hombre, a Dios. Soy muy creyente. Uno de mis mejores amigos es el Padre Javier. Hubo un tiempo en que me alejé de la religión y él me volvió por el buen camino. Siempre había sido muy apegada a mis creencias, estuve en la inauguración de la nueva Basílica de Guadalupe en el año de 1976, fue una misa privada donde sólo estuvieron los altos cargos.

En la actualidad (2003)

– Me da mucha tristeza que ya no pueda cantar, fue algo que me dio, que me impide hacerlo, desde el año pasado… Pero toda mi vida fue completamente entregada a la música, porque el que vive en la música es feliz, estoy muy orgullosa de mis logros y de todos los amigos y grandes personalidades que tuve el honor de conocer, y mis amistades son quienes me dan ánimos y fuerza para seguir adelante y superar esto que me acaba de suceder.


El tiempo charlando con ella se había pasado volando… y en verdad que para mí ha sido un honor poder platicar con tan admirable dama y conocer al ser humano que hay detrás de voces tan maravillosas. Sería maratónico poder escribir y contar toda una vida entregada por completo a la ópera, pero este es un fragmento de su vida.

Sus recuerdos me los había ido explicando en varias visitas, y en una ellas una de sus alumnas, Cristina Solórzano, integrante de “Voz en Punto” ( www.vozenpunto.com ) de una manera muy informal e improvisada cantó varios temas de “La Bella Durmiente” y de “Blancanieves”, dirigida por la maestra Lupita. Tiene la tesitura muy similar al de ella y al escuchar canciones tan bonitas en vivo fue como hacer un viaje en el tiempo y regresar a la época de Edmundo Santos, cuando la Maestra Pérez Arias las interpretó de manera inigualable.

Fotos cedidas por ella misma de su colección particular.

Esta entrada fue publicada en Entrevistas el por Miguel Navarro.