Diana Santos

diana_santos

edmundosantos-creditos

Estos créditos podían leerse en las películas de Disney para todo el mercado hispanohablante, y muchos existen desde el mismo estreno de la película, ya que, por deseo del mismo Walt Disney, Edmundo Santos era el encargado de las versiones en español.

Las hijas de Edmundo Santos, Tony y Diana Santos, compartieron con nosotros sus recuerdos y vivencias al lado de su padre.

Cómo hacía las adaptaciones

– Por las noches era cuando le llegaba la inspiración, las hacía principalmente en la madrugada, tenía una grabadorcita y ahí estaba toda la noche. La ponía y la regresaba, hasta que sacaba las letras. Lo hacía cuando todos estábamos dormidos. La canción de Blancanieves, One Song, si la escuchas en inglés es muy simple y repetitiva. Mi papá le puso una letra preciosa, que ganaba mucho. Le daban toda la libertad de escribir. Cuando estaba adaptando los coros de los Dones de las Hadas de La Bella Durmiente, al día siguiente nos llevaba a la escuela, y nos preguntaba muy emocionado ¿qué les parece esta letra?, ¿esta bien así? Nosotros estábamos muy chicos y no nos dábamos cuenta de muchas cosas… a esa edad no las valoras hasta después.

Mi papá quería mucho a mi madre. Era su segundo matrimonio y le llevaba como veinte años. Ella se llamaba Alicia, y cuando le dieron la adaptación de Alicia en el País de las Maravillas, tomó la música inicial y la canción se la compuso a mi mamá. (Letra de la canción)

Mi hija (cuenta Tony) sale en Bernardo y Bianca, es la niña Penny. El último viaje que hizo mi papá a Burbank fue para asegurarse de que pusieran los créditos de su nieta. Él ya estaba muy mal. De repente se murió, y la Premiere fue como tres semanas después de su fallecimiento. Al terminar la película todos se acercaban a mi hija y le preguntaban: ¿qué sientes por salir en la película?. Ella se ponía a llorar y decía: ¡yo quiero a mi abuelito!, porque mi papá le escribió a ella la canción de La Dicha Llegará. Para ella es muy especial cada vez que la escucha.

Cómo era Edmundo Santos

– Era guapísimo, mis amigas me decían: esta guapísimo tu papá, estoy enamorada de tu papá. En la sala de la casa teníamos una foto enorme de mi papá de cuando bailaba en Broadway, se peinaba a la Valentino, ya saben con malla en la cabeza, todo relamido, se veía muy guapo…

Al momento de morir estaba escribiendo un libro: 35 años a lado de un genio, pero no sabemos dónde habrán quedado todos esos escritos, se perdieron muchas cosas. Seguramente fue en el cambio de oficinas, pues antes estaban en Coyoacán.

También era un hombre muy intrépido, le encantaba correr autos hasta que un día le diagnosticaron cataratas y fue cuando se vino para abajo, pues dependía de un chofer. Después le encontraron un pequeño tumor en el pecho y ya casi no podía hacer nada. Era muy disciplinado, siempre iba a sus chequeos como relojito, pero repentinamente se murió de un infarto. Por un lado no sufrió, porque con lo que le habían diagnosticado a la larga se hubiera quedado inmóvil, lo que hubiera sido algo muy trágico para él, pues era muy movido, muy alegre, siempre andaba de allá para acá.

Su niñez y juventud

– Nació en Zaragoza Coahuila. Tuvo una niñez un poco difícil. Sus padre perdieron casi todo con la revolución. Él, para no gastar sus zapatos, siempre andaba descalzo y sólo se ponía los zapatos para estar en la escuela. Aún así nunca perdió su espíritu intrépido. Quería viajar y más grande se metió de cargador en un barco, para poder hacerlo. Se fue a Nueva York, a Broadway donde era bailarín, tendría como veintitantos años, un jovencito. Para mantenerse allá también trabajó de elevadorista; era muy cansado, pues ya sabes cómo eran los elevadores de esa época, de puertotas grandes y pesadas… también le dolían sus brazos de cargar a las bailarinas. Además daba clases de baile a Carmen Donadío, que fue su amiga de toda la vida.

¿Se acuerdan de Dick Van Dyke? ¿De un chaparrito que salía con él en su programa? Él era uno de los compañeros de departamento de mi papá. Vivían varios en un departamento, en Nueva York, y tenían un solo abrigo que se turnaban. Cuando tenían que salir a las calles hacía un frío tremendo. El que llevaba el abrigo no tenía problema, los otros iban congelándose, pero iban haciendo la pantomima de que hacía mucho calor e iban abanicándose, lo que hacía reír a la gente.

¿Cómo conoció a Walt Disney?

– Él trabajaba en Tijuana en una estación de radio, en un programa que se llamaba “El Sartén y la Cuchara”. Un día en el programa estaba criticando las letras de las canciones de Disney, porque no tenían armonía, no tenían ritmo, los acentos los ponían en otro lado para que cupiera y todo eso. Y otro día lo llamaron y lo citaron en los Estudios Disney en Burbank (California). Fue, y al llegar allá, cuenta que entró a un salón muy grande y vió a un señor que estaba observándolo recargado en un piano, porque era un como foro. Solamente se lo quedaba mirando. Lo recibió otro señor y le dijo: “si usted critica tanto las canciones de Disney, aquí tiene una partitura, es una película que se va a llamar Pinocho, esperamos recibir su adaptación”. De ahí se subió al Grain Hound de regreso a Tijuana y rápidamente sacó la adaptación de La Estrella Azul. Para cuando llegó a Tijuana ya tenía terminada la letra. Dobló la hoja, la metió en el buzón bajándose del Grain Hound, y lo mandaron llamar nuevamente. Dice que cuando regresó, el Sr. que él había visto recargado en el piano ahora lo recibió: era Walt Disney. Desde ahí empezó a trabajar para ellos y mi papá tuvo a cargo todas las adaptaciones de Pinocho, aunque entonces se grababa en Argentina.

Después llegó Saludos Amigos. Disney a mi papá le llamaba Pancho. De repente íbamos caminando por el estudio allá en Burbank y escuchábamos un ¡Panchou!, volteábamos y era Walt Disney, que le llamaba así por Pancho Pistolas.

Dirección en Estados Unidos hasta La Cenicienta, en México

– Empezó a trabajar inicialmente en Los Ángeles, incluso yo nací allá en Burbank. Más tarde le dan el trabajo de representante de Disney aquí en México y es cuando viene y empieza a hacer La Cenicienta. A partir de La Cenicienta es cuando empiezan a reconocerle que escribía mejor las letras que las originales. Llegábamos a comer con toda la gente del estudio. Las secretarias y todo mundo quería mucho a mi papá y fue la primera vez que yo escuché “es que las canciones de tu papá son mejor que las originales”

Dirigió las películas Saludos Amigos, Los 3 Caballeros, Música Maestro, Tiempo de Melodía, etc… pero allá en Estados Unidos. La Cenicienta fue la primera que se hizo en los Estudios Churubusco, en México, con Carlos David Ortigosa; ahí descubrió a Evangelina Elizondo.

Tin Tan, Carlota Solares, Fanny Schiller, todos ellos eran muy amigos de mi papá. Él los llamaba para que hicieran las películas junto con él en los Estudios Churubusco. Después construyó Estrellita (Grabaciones y Doblajes) y ya se hicieron las demás ahí. Gene Amstrong venía a coordinar y ver todo los doblajes de las películas, a “supervisar”, y confiaba tanto en él que le daba toda la libertad a mi papá. Amstrong se pasaba el rato paseándose por los estudios y ya sólo veía el trabajo terminado. Como director era estricto. Él se ponía a hacer las cosas como quería escucharlas y lo que a él le gustaba. Y buscaba la naturalidad, lo más natural que fuera posible.

La relación del Sr. Santos con Walt Disney fue siempre muy estrecha

edmundosantos2

– Cuando nos avisaron que Walt había muerto, la noticia devastó a mi padre, estaba todo desencajado, recuerdo que yo estaba en Estados Unidos estudiando ballet.

A nosotras desde muy niñas nos conocen, en especial a mí (Tony) que desde que tenía como un año me andaba paseando por los estudios, y cuando llegábamos a ir a las reuniones con los representantes de todo el mundo, a veces yo acompañaba a mis papás y nos hospedábamos en el hotel de Disneylandia. En las juntas había unas mesas larguísimas y estaba separada la cabecera para Roy Edward Disney.

Me mandaba llamar, me decía “siéntate aquí conmigo” y me sentaba junto a él antes de que iniciara el congreso. Me levantaba él para saludar a todo mundo, y decía “¿ven a esta niña que tengo aquí?, a esta niña la conozco desde chiquita y tiene una educación así, toca el piano, baila…” yo me quedaba impresionada porque era un honor que el señor delante de todos los representantes del mundo tuviera esa deferencia. Nos quería muchísimo, a mi papá lo adoraba. Mi papá invitó a Roy para que fuera padrino de mi boda, estaba vuelto loco. Nos escribía, nos pedía que le dijéramos qué tenía que hacer, que cómo tenía que venir vestido… total, se enferma, pero mandó a su hijo. Vinieron muchas personas de allá del estudio, todos fueron mis testigos y el hijo de Roy Disney fue el padrino de mi boda, éramos como una familia.

Anécdotas de “La Bella Durmiente”

– Trabajaba mucho con un grupo que se llamaban Las 3 Conchitas, ellas hicieron muchos de los coros… Era muy amigo de Eduardo Hernández Moncada que en ese entonces trabajaba en el Conservatorio y él le conseguía a la gente que se utilizaría para los coros y algunas de las canciones. Pinocho también se iba a volver a doblar e incluso se hizo el casting, pero salieron cosas que hacer y al final no se hizo. Las que se hicieron fueron Blancanieves en 1964, y más tarde Dumbo y Bambi.

Anécdotas de “El Libro de la Selva”

– En El libro de la Selva le decía a Germán: “tú como eres, y no me vayas a poner es la pura verdad! No, es la pura verdá”. Dejó ser a Tin-Tán tal y como era. Después el detalle de los cuervos. A cada uno le puso un acento diferente, se le ocurrió a él.

Era una pachanga, esa grabación. Fue ¡no te imaginas! Cuando se juntaban Arau, Tin-tán, Flavio… Y mira que no podían hacer muchas cosas porque yo estaba ahí, durante toda la grabación estuve ahí con mi papá, pero trabajar a lado de Tin-Tan fue una de mis cosas… ¡uy híjole! – se le iluminan los ojos – … Hubo una anécdota durante esa grabación: Tin-tán le dijo: “Oye, Mundo carnal, déjame irme a tomar un refresquito, es que hace mucho calor” Mi papá le contestó: “¡Pero no te vayas a tardar, no te vayas a desaparecer Germán, que ya vas a entrar a grabar!” Él le respondía: “No, no hermano, mira déjame ir, estoy en la cafetería” Y de repente llaman a Germán que ya le toca entrar… “¿Germán?, ¿Germán?” ¡Germán por ningún lado! Hasta que al rato recibe una llamada mi papá ya en la tarde: “Hola Mundo hermano, ¿cómo estas?” Mi papá le dijo:”¿Germán, dónde andas? ¡Te he estado buscando!” “Aquí en mi yate, me vine a tomar mi refresquito a Acapulco…”

edmundo_santos

Esta entrada fue publicada en Entrevistas el por Miguel Navarro.