LOS GUERRERO Y LOS DE LEÓN

Música: Al Cameron y Ted Weems
Letra: Edmundo Santos



Los presentes van a oir contar la historia
de cómo eran en mi tierra una ocasión.
Las familias se enojaban
y pa pronto se agarraban
y a balazos se mandaban al panteón.

Ah, los Guerrero y los de León eran de esa condición
odio a muerte se juraban al nacer. (Eran terribles)
Y por solo una friolera
se volaban la mollera
y su vida era dormir, pelear, beber.

Bien recuerdo la razón de aquel disgusto (fue un domingo).
El abuelo de los León se emborrachó.
Y se metió al gallinero de la familia Guerrero
a robarse un huevo que se le antojó.

Los Guerrero asesinaron al abuelo
y por eso se enojaron los de León.
Cayó Roque, Braulio, Uterio,
se llenó un buen cementerio
con los muertos y amoldados por montón.

Los Guerrero y los de León eran de esa condición
acabarse todos poco les faltó.
Se mataron hijos, padres,
tíos, primos, primas, madres,
Sólo uno en cada lado les quedó.

Era hembra la Guerrero que quedaba,
muy hermosa y bien dotada la mujer,
y quedaba de los León un guapísimo varón.
Cara a cara se las tendrían que ver.

Juan de León encontró un día los Guerrero
en las miras de su rifle la centró (bien centrada).
Iba a hacer fuego al momento cuando vio aquel monumento
y ahí fue donde la Luz los deslumbró.

Los Guerrero y los de León eran de esa condición
y en el cielo los oían discutir
porque con aquella unión se rompía la tradición
y aquel pleito tan famoso iba a concluir.

Y no se crean que aquí ya terminó la historia.
Ya en el cielo se acabó la discusión
porque desde que se unieron
Juan y Luz se arremetieron
y son fieles a su vieja tradición.