Narciso Ibáñez Serrador
Nacido en Montevideo (Uruguay) el 4 de julio de 1935 pero de padre español (e ilustre): Narciso Ibañez Menta, y madre argentina: Pepita Serrador. De joven Narciso (llamado Chicho) comienza a abogarse a la escritura (firmando libretos con el seudónimo de Luis Peñafiel) y a la dirección. En Argentina colabora con su padre en los varios ciclos televisivos, especialmente con OBRAS MAESTRAS DEL TERROR y MAÑANA PUEDE SER VERDAD, entre otras. A mediados de los '60 marcha a España, donde es autor de la serie HISTORIAS PARA NO DORMIR, un clásico de la pequeña pantalla. Después de bastantes años de quererlo, Chicho rueda su primer largometraje LA RESIDENCIA (1969), película de terror ambientada en una escuela para señoritas en el siglo pasado, protagonizado por Lili Palmer. Los éxitos televisivos siguen a la par, especialmente gracias al programa UN, DOS, TRES, RESPONDA OTRA VEZ. Es a mediados de los '70 que Chicho regresa al cine fantástico con ¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? (1975), un clásico del género. No ha vuelto a rodar películas, dedicándose por completo a sus ciclos televisivos (presentando filmes de terror en el ciclo ALUCINE o creando el programa WAKU WAKU). Chicho Ibañez es un profesional muy polifacético que además de ser autor, actor y director teatral ha escrito novelas radiofónicas, y ha dirigido, realizado y escrito programas de todo género televisivo.
En una entrevista de 1971 a Juan Manuel Soriano, por entonces jefe de programas de Radio Nacional de España, recordaba de él lo siguiente:
Me parece recordar que fueron María Dolores Gispert y Miguel Ángel Valdivieso quienes me presentaron a Ibáñez Serrador alrededor de 1953 o 1954. El mero hecho de que fuera presentado por dos grandes amigos y compañeros, ser hijo de Pepita Serrador, su innata simpatía y sobre todo su "necesidad" perentoria de trabajar, fueron suficientes méritos para incluirle en los repartos de nuestro "Teatro Invisible". Comenzó haciendo pequeños papeles, hasta que le pude encajar en un personaje fijo de un programa semanal que escribía Jaime Ministral titulado "La familia Roca". Desde un principio se puso de manifiesto su sensibilidad, su forma de hacer, su forma de decir, sus dubitaciones al hablar, dando la sensación no sólo de que pensaba lo que decía, sino de que buscaba el sentido de cada palabra que iba pronunciando. Chocaba un poco con nuestra manera de hacer, de interpretar ante el micrófono, pero daba gracia y una espontaneidad a sus inflexiones de voz, con unos altibajos tan especiales, que le hacían distinto a los demás actores. Y si ustedes se fijan, los actores dirigidos por él -muy bien dirigidos por él- hablan un poco "ibañezserradoramente".

Actuación en:

AñoVersiónPelículaPersonajeAudio
1943ArgentinaBambiTambor (niño)