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GERMÁN
VALDÉS: LAS LOCURAS DE TIN TAN
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Hablar de Tin Tan es penetrar a un mundo donde
el inolvidable pachuco logró mezclar la
fantasía con la realidad, la tristeza con
la alegría, la pobreza con la riqueza,
el llanto con las carcajadas, lo clásico
con lo urbano, al peladito del arrabal o al encopetado
de la alcurnia y como si fuera poco hasta inventar
un lenguaje, “el pocho”, y darle sentido
al ser de barriada, al desprotegido y hasta mal
visto por su forma de ser y pícara de hablar,
pero al que todos recurren cuando traen una pena
que les impide sonreír, pues la risa fue
uno de sus dotes como persona y como personaje.
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EL NACIMIENTO DE LA RISA
El inigualable Tin Tan, quien llevó por nombre
Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés
Castillo, nació en la ciudad de México,
DF, el 19 de septiembre de 1915, creció en el
seno de una familia mexicana de clase media acomodada.
Su infancia la vivió en la capital del país
donde cursó la educación primaria en la
escuela Justo Sierra. Un tiempo vivió en Veracruz
y a los 12 años se trasladó a Ciudad Juárez,
Chihuahua, en virtud de que su padre, Rafael Gómez
Valdés, era agente aduanal.
TODO UN ESTUCHE DE MONERÍAS
Fue desde ese tiempo en que se empezó a tejer
la historia del pachuco inolvidable, quien desde su
infancia tuvo como características ser indisciplinado,
parrandero, desorganizado, mujeriego, impuntual y esos
fueron algunos de sus “atributos”, los cuales
con frecuencia les sacaba provecho pero también
era inteligentísimo, alegre, simpático,
bondadoso, generoso y muy trabajador.
DESPUÉS DE MUCHOS SINSABORES...
Después de muchos sinsabores, de tocar puertas
y de pedir a gritos que le diera trabajo, por fin a
la edad de 28 años sus sueños se hicieron
realidad y el 5 de noviembre de 1943, debutó
de manera profesional como cómico en el teatro
Esperanza Iris, luego de haber incursionado en la radio
como locutor. En ese famosos e inolvidable teatro tuvo
la fortuna de trabajar al lado de famosas figuras, como
el cómico Mario Moreno Cantinflas, el cantautor
Agustín Lara y el cantante cubano Miguelito Valdez.
NACIDO PARA TRIUNFAR
Dotado de una extraordinaria vitalidad e inventiva,
Tin Tan pasó a ser después de 40 días
de éxito continuo, cabeza de la compañía
del Teatro Follies Berger, de la ciudad de México.
Encabezó los programas de los teatros de revista
más prestigiados de la ciudad de México,
como el Lírico y se convirtió así
en uno de los actores cómicos más populares
del país. Sus primeras películas fueron
“El que la traga la paga” y “Hotel
de verano” (ambas rodadas en 1943) y después
filmó una de sus películas más
exitosas “Calabacitas tiernas” al lado de
Rosita Quintana, también alternó al lado
de famosas estrellas como Silvia Pinal, Rebeca Iturbide,
Alicia Caro, Ana Bertha Lepe y Evangelina Elizondo,
la cubana Rosita Forns entre muchas más.
HACEDOR DE ESTRELLAS
Tin Tan, que siempre fue compartido en su éxito,
se rodeó de un cuadro de actores que lo acompañó
en numerosas cintas, como Wolf Ruvinsky, René
Ruiz, el enano Tun Tun, Fanny Kaufmann Vitola. A finales
de la década de los 50, Tin Tan era la estrella
más taquillera del cine mexicano. Su nombre era
una garantía para cualquier empresa, pues supo
mantenerse entre los cómicos preferidos del público.
SU GRAN CARNAL MARCELO CHÁVEZ
Su más reconocida aportación artística
fue cuando entabló amistad con Marcelo Chávez.
Todo fue accidental, pues todo se inició cuando
ambos comediantes tuvieron que hacer una improvisación
ante un público muy exigente y gustó tanto
que a partir de ese momento formaron pareja artística
hasta la muerte de Marcelo, el 14 de febrero de 1970.
Este fue de los primeros sinsabores para el gran Germán
pues en cuanto a la actuación se refiere Marcelo
era su alma gemela, puesto que un sinfín de ocasiones
ambos compartieron escenarios y era tanta la comunicación
y el profesionalismo que existía entre ellos
que se entendían hasta con los ojos y no era
necesario leer y leer durante largas horas los libretos,
eran artistas natos. Muchas veces se salieron del argumento
para improvisar lo que les acarreaba grandes aplausos,
pues contaban con una gracia natural para decir sus
intervenciones, que la gente no notaba siquiera que
estaban hablando con su propio sentir. Tuvo que pasar
mucho tiempo para que Tin Tan se acostumbrara a trabajar
nuevamente como solista y no decayó, porque su
gran carnal Marcelo desde el cielo le animaba a seguir
con su personalidad tan carismática.
LOS SECRETOS DE SU ÉXITO
El triunfo se debía, en buena parte,
a que Tin Tan encarnó con gran acierto
al pachuco. Su atuendo estrafalario impuso una
moda: pantalones amplísimos, saco hasta
las rodillas con grandes solapas y hombreras,
sombrero de alas anchas adornado con una pluma
y una cadena de reloj que iba desde la cintura
hasta la rodilla. Tin Tan sugirió desde
los comienzos de su carrera la imagen de un fauno
en constante ejercicio de una sensualidad limpia
e inocente, de ahí que sus alternantes
femeninas parecieran contagiarse de su espíritu
y aceptaran con gusto los abundantes besuqueos
y sutil manoseo. |
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LAS LOCURAS DE TIN TAN EN LA VIDA REAL
El productor cinematográfico Gilberto Martínez
Solares platicaba que cierta ocasión Tin Tan
no llegó al estudio donde filmaba una película.
“Por un amigo supimos que se le había ocurrido
irse a Londres con la Chula Prieto, una bella actriz,
a ver la clausura de la Olimpiada de 1948. Cuando regresó,
al encontrarme me dijo: “Don Gil, no sabe qué
pena tengo, pero fíjese que cuando salía
de la casa, al despedirme de Rosita mi mujer (Rosalía
Julián con la que estaba casado), me dio un beso
tan apasionado que me regresé y me quedé
con ella dos días en la cama”...
POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE
El talento lo traía en la sangre y era de familia,
pues tres de sus nueve hermanos, Manuel “El Loco”,
Antonio y Ramón (ya fallecido), también
se dedicaron al cine, la televisión y al teatro.
Tin Tan simplemente fue un actor y comediante genial
y su chispa, ingenio y sonrisa las aplicó hasta
en sus últimas películas filmadas en 1972.
El 29 de junio de 1973 Tin Tan llegó a su fin
cuando tenía 57 años de edad, tras sufrir
a lo largo de cinco semanas los intensos embates de
un cáncer de páncreas terminal.
Fuente: http://www.revistafama.com/articulo.asp?id=2221
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