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"Primer Plano", nº 681, 1-11-1953.
Aportación de José Luis Ortiz


ALEGRE y feliz como chico en holganza, Pablo Palos, más conocido por Pablo Palitos, anda estos días por Madrid, con la sonrisa en su faz y la efusión en sus brazos, gozoso en el reencuentro con los tantos amigos que aquí tiene. Palitos le llaman - ya queda dicho -, tanto por su agilidad cuanto por su travesura. Palitos es uno de los escasísimos humoristas que tienen buen humor. Y no por cálculo, sino por naturaleza.


BAJO LA LLUVIA DE MADRID.- El popular Pablo Palitos pasea por Madrid. Con esa arrogancia bajo la lluvia que puede verse. (Fotos Saiz)

AVERIA EN EL MOTOR.- Como Palitos es zaragozano, quiere demostrarle al motor su
"panne" de su auto, que a testarudez no hay quien pueda a los de Aragón.

Por otra parte, ese su natural modo de ser rechaza toda afectación, y acaso en las nutridas filas de artistas de la pantalla sean también muy pocos los que estén en la simpática sencillez en que está Palitos, este Palitos español que cuando chico se fué a la Argentina, pero que en cuanto puede viene a España, con una alegría arrolladora y una ilusión que le es mayor cada vez.

Alegre y feliz como chico en holganza, hemos dicho, pero la verdad es que ahora Pablo Palitos ha venido a Madrid a trabajar con ese conjunto de descollantes artistas argentinos que ocupa uno de nuestros escenarios.

-Pero para mí el trabajo es también alegría -nos dice Palitos-. Y además, como me queda tiempo para pasear por Madrid, para reunirme con los amigos y para saborear esta inefable vida española, que cada día me entusiasma más, me encuentro muy a gusto y no cambio el momento presente por ningún otro.


 

Y dice también el popular artista:

-Lo de este espectáculo ha sido magnífica coyuntura para venir, una vez más, a España. Pero conste que, aun cuando no hubiera surgido tal oportunidad, yo hubiese venido. Hacía ya cuatro años que no me asomaba a Madrid y estaba impaciente por tornar a estos gratos paseos. Desde comienzos de año tenía el propósito de venir a España en estos meses finales, que coinciden con la primavera bonaerense.

-¿Proyectos cinematográficos en Madrid, Palitos?

-No sé aún. He de continuar aquí unas conversaciones emprendidas con Cesáreo González en América. Como yo le anuncié allí mi proyecto de venir a España, quedamos en reanudar aquí el diálogo.

-¿Cuántas películas son las que has interpretado?

-Son diez. Las más recientes, "Intermezzo crminal", con Olinda Bozán, actualmente también en Madrid, y "El ladrón canta boleros".

-¿Qué síntesis has derivado da tu ultima actuación como artista teatral en Buenos Aires?

-Estoy aún turbado por la enorme emoción de  la  noche en que se celebró mi función de homenaje. Fue ésta el 12 de octubre. Ya durante el día, con  motivo de la fiesta de la Raza, estuve conmovido por las manifestaciones españolistas a que asistí. Por primera vez, en esa fecha, encabecé el cortejo organizado por el Círculo Español. Fui a caballo, vestido de corto, con el atuendo que adquirí en mi último viaje a Sevilla. Mi caballo se llama "Ese". Se llama así, porque "Ese", por broma, le puso mi padre a un perrito que teníamos en casa... Cuando regrese a Buenos Aires he de emprender otro film: "Detective". Se  trata  de  la  versión cinematográfica de la comedia del mismo título. Esa comedia, de Germán Ciclis, la he representado yo  allí  infinidad  de veces. Es una obra interesantísima que acredita a su autor como uno de los mejores de la escena argentina. Y tengo la certeza de que, como película, puede constituir también gran éxito, pues es comedia muy cinematográfica.

-¿Es la comedia el género que prefieres en el teatro?

 

-Sin duda alguna, y sólo muy excepcionalmente me aparto de él ligeramente. Bueno, lo que te contaba era que el cortejo español, con la reina de la fiesta, que era una señorita leonesa, desfiló por las calles de Buenos Aires entre grandes aplausos. La gente, en cuanto divisaba la comitiva, me llamaba cariñosamente: "¡Palitos! ¡Palitos!...'' Yo, claro, iba emocionado al contrastar este cariño del público. En la plaza de Mayo, el general Perón, con el Gobierno, aguardaba el desfile. Cuando desemboqué yo en la plaza, portador de la bandera española, en mi caballo, vi cómo el general y sus acompañantes iniciaban entusiásticamente sus aplausos. Ante el balcón presidencial hice que "Ese" se arrodillara en una elegante reverencia y que luego alzara sus brazos, en una corveta muy espectacular. Las ovaciones eran atronadoras. Nunca podré olvidar el momento de la fiesta de España en las calles de Buenos Aires.

-Me has dicho, Palitos, que en el teatro prefieres el género de comedia a cualquier otro. ¿Y en el cine?

-También la comedia. Pero me gusta que ésta lleve ilustraciones musicales.

-Dada tu línea de trabajo en los escenarios, tan espontánea, personal y puesta a la improvisación, ¿te sometes fácilmente a la dirección cuando actúas para el cine?

-Ello es inexcusable. A veces, claro, discrepo del director y le expongo mi punto de vista.

-¿Y cuál suele prevalecer?

-Casi siempre la del director. ¿No ves que quien elige es él?

-Esa franqueza tuya, Palitos...

Interrumpe rápido:

-Franqueza aragonesa. Nací en Zaragoza en la típica parroquia del Gancho. ¿Para qué decir la fecha?

Palitos tiene razón. ¿Para qué decir la fecha? Él es siempre como un chiquillo, un chiquillo con salero. Y así ha ganado el aplauso y la simpatía de los públicos, en el cine, en el teatro, en la radio y la televisión.

F. C. P.

 

"Primer Plano", nº 681, 1-11-1953.

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