Biografía de Edmundo Santos

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Edmundo Santos Adán nació en Zaragoza Coahuila, México, un 10 de enero de 1902.

Ya desde muy pequeño quiso viajar y conocer el mundo, y fue así como se puso a trabajar en un barco.

En sus inicios fue bailarín de profesión, y también le gustaba hacer comedia, llegando hasta los escenarios de Broadway.

Fue siempre un espíritu aventurero, un artista, un genio.

La primeras versiones realizadas en Argentina

En 1941, Walt Disney recorrió parte de Latinoamérica. Llegó a Buenos Aires el 8 de septiembre de ese año, estrenando “Fantasía” el 9, en el cine Broadway, con enorme éxito. Más tarde visitó los estudios de Argentina Sono Film, donde arregló que el entonces joven director de melodramas Luis César Amadori se encargara del doblaje para el mercado hispanohablante de sus dos próximas películas: “Dumbo” y “Bambi”.

Inicio de Edmundo Santos como adaptador de las letras

A principios de la década de los 40, don Edmundo tenía un programa de radio en la Ciudad de Tijuana, Baja California, México. El programa se llamaba “El Sartén y la Cuchara”. Un buen día se puso a criticar las letras de las versiones en español de las películas de Disney, diciendo que no tenían musicalidad, que las letras estaban forzadas, sin ritmo, etc. A raíz de este comentario, lo llamaron de los estudios Disney en Burbank.

Diana Santos relata lo que su padre le contó de ese día:

– Lo citaron en los Estudios Disney en Burbank (California). Fue, y al llegar allá, cuenta que entró a un salón muy grande y vió a un señor que estaba observándolo recargado en un piano, porque era un como foro. Solamente se lo quedaba mirando. Lo recibió otro señor y le dijo: “si usted critica tanto las canciones de Disney, aquí tiene una partitura, es una película que se va a llamar Pinocho, esperamos recibir su adaptación”. De ahí se subió al Grain Hound de regreso a Tijuana y rápidamente sacó la adaptación de La Estrella Azul. Para cuando llegó a Tijuana ya tenía terminada la letra. Dobló la hoja, la metió en el buzón bajándose del Grain Hound, y lo mandaron llamar nuevamente. Dice que cuando regresó, el Sr. que él había visto recargado en el piano ahora lo recibió: era Walt Disney. Desde ahí empezó a trabajar para ellos y mi papá tuvo a cargo todas las adaptaciones de Pinocho, aunque entonces se grababa en Argentina.

Su hijo, el Dr. David Santos Atherton

En esos momentos en los que se iniciaba en su trayectoria profesional, Don Edmundo estuvo siempre al lado de su hijo, David Santos, y con el duro trabajo lo sacó adelante. David creció en los escenarios junto a su papá, siendo este muy joven, e incluso llegó a bailar tap con él en Nueva York. En esta época su relación fue muy estrecha.

De todos modos, consciente de que el mundo del espectáculo no era el más conveniente para su hijo, Don Edmundo se preocupó en que tuviera una educación más adecuada. Por ello decidió llevarlo a vivir con su abuela paterna, quien lo ayudó a llevar adelante sus estudios. Más tarde, por cuestiones de trabajo, Edmundo Santos tuvo que trasladarse a vivir a Burbank, donde nacieron sus otros hijos.

Todos los sábados por la noche Don Edmundo lo dejaba todo para sentarse a ver con su hijo el box, compartiendo unos momentos muy especiales. En cierto modo, debido a que Don Edmundo de pequeño no había tenido muchas posibilidades de estudiar, pues de muy chico tuvo que trabajar en lo que pudo, siempre se sintió muy orgulloso de que su hijo lograra un puesto tan reconocido en su profesión.

Actualmente el Dr. David Santos Atherton es Médico Nefrólogo, reconocido a nivel mundial.

Edmundo Santos, director de las versiones españolas desde EUA y en los estudios Churubusco, México.

Edmundo SantosEn 1943, Walt Disney contrató a Edmundo Santos como asociado español en “Saludos Amigos” y al año siguiente en “Los tres caballeros”. La premiere mundial de esta cinta fue en la Ciudad de México el 21 de diciembre de 1944. Para esta película era ya tanta la amistad entre Edmundo Santos y Walt Disney que éste le llamaba Pancho, por el personaje de Pancho Pistolas.

A partir de entonces, Disney encargó a Edmundo Santos el doblaje de sus películas para el mercado hispanohablante en sus estudios en Los Angeles, California. Esta época estuvo marcada por la variedad de acentos de los actores, imitando también la diferencia de acentos del doblaje original.

Después, Edmundo Santos decidió utilizar un acento estándar para todos sus doblajes, y se creó el llamado “español neutro”. Las películas se doblaban en un español inteligible para cualquier hispanohablante, libre de localismos y lo más neutro posible.

En 1950 se asoció con Carlos David Ortigosa y se realizó un casting masivo a través de la XEW para encontrar la voz de la protagonista del nuevo film La Cenicienta, hallando a Evangelina Elizondo. Para completar el reparto estelar, se llamó a actores de cine como Fanny Schiller, Gloria Iturbe, Consuelo Solórzano y Alberto Gavira. Todos aceptaron por amistad con Don Emundo. A a raíz de esta película Edmundo Santos obtuvo un gran reconocimiento, pues muchos consideraron la versión en español superior a la original.

Tras La Cenicienta siguieron:

La etapa de los estudios Estrellita

edmundosantos2En 1955 se separó de Ortigosa y se asoció con Richard Thompkins para doblar La Dama y el Vagabundo en los estudios Churubusco. Allí también se dobló La Bella Durmiente, en 1959.

Para esta película nuevamente se consiguió formar un reparto estelar. Para uno de los personajes más importantes, Maléfica, se contrató a la actriz de radionovelas Rosario Muñoz Ledo, que en esa época era conocida por sus personajes de mala dentro de este género. Para la interpretación de los coros, Edmundo Santos llamó a Las 3 Conchitas, famosas por cantar canciones de Cri-Cri, y encargó a su amigo el compositor mexicano Eduardo Hernández Moncada (que en esa época era director del Conservatorio Nacional de Música) reunir el resto de los coros y ocuparse de la dirección musical. Todo ello dio como resultado uno de los trabajos mejor logrados de toda la historia del doblaje en México.

Después se separaron y Edmundo Santos se trasladó a Grabaciones y Doblajes Internacionales S.A., unos estudios que construyó en Universidad y Coyoacán conocidos también con el nombre de “Estrellita”, en homenaje a la actriz cubana Estrellita Díaz. La primera película que se dobló en estos estudios fue 101 Dálmatas en 1961.

Más tarde, a partir de 1964, se volvieron a doblar algunas las películas que ya habían sido dobladas en Argentina:

Pinocho también estaba prevista para volver a doblar y ya se tenía preparado el reparto, pero por varios motivos al final no se hizo y aún hoy se conserva la grabación argentina.

Fue por entonces también cuando Edmundo Santos junto con José Manuel Rosano fueron contratados para realizar la serie de Cuentodiscos Disneylandia, para el mercado hispanoablante. Esta colección contó con algunos de los intérpretes de los doblajes originales, acompañados de narraciones que en la mayoría de los casos estuvieron a cargo de Amparo Garrido, aunque también participaron Diana Santos, Teresita Escobar (Coralito) y José Manuel Rosano. A mediados de los 70 esta colección fue reeditada en España por la editorial Bruguera.

El final de una época

edmundosantos3El Libro de la Selva (1967) fue la última película supervisada por Walt Disney, pero aún así Edmundo Santos continuó con las versiones en español de las películas, pese a que ya empezaba a haber cambios administrativos dentro de los estudios.

El último doblaje dirigido por él fue Bernardo y Bianca, la cual ya no pudo ver en su estreno pues falleció de una afección cardiaca el 3 de agosto de 1977. Su labor fue continuada por el Sr. Francisco Colmenero. Él y su hermano Jorge Colmenero son los representantes de Grabaciones y Doblajes Internacionales S.A., donde se continuó doblando para Disney hasta Mulan, en 1998.

A partir de entonces los doblajes Disney se realizan en DAT Doblaje Audio Traducción S.A. de C.V., bajo la dirección de Ricardo Tejedo.

Edmundo Santos fue un director enérgico y perfeccionista. Buscó la naturalidad en la interpretación, destacó por su cuidada adaptación de las letras y canciones, y por la perfecta elección del reparto. Sus versiones son obras de arte repletas de voces estelares y que marcaron la época dorada del doblaje mexicano.

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